Luego de que el duelo de ida entre Everton y Universidad de Chile fuera suspendido cuando los azules se imponían por 1-0 en el Estadio Sausalito debido al lanzamiento de fuegos artificiales desde la barra laica, la Federación de Fútbol de Chile tomó una determinante resolución respecto al encuentro.
El compromiso debió interrumpirse a los 82 minutos, momento en que el árbitro Piero Maza ordenó el retiro de ambos planteles a los vestuarios por falta de garantías de seguridad.
Ante esta situación, restaba conocer la postura de los organizadores. Tras una reunión de emergencia celebrada este viernes en la ANFP con dirigentes de ambos clubes, la Federación acordó que los siete minutos pendientes del choque de ida se disputen el mismo día programado para la revancha.
De esta manera, la escuadra universitaria completará el tiempo restante del primer partido ante los ruleteros y, posteriormente, disputará el encuentro de vuelta en la misma jornada.
Según detalló el diario La Tercera, la planificación quedó definida para el Estadio Nacional: «Durante la tarde de este domingo, en la previa al duelo programado originalmente para las 17:30 horas, se jugarán los minutos pendientes de Viña del Mar. Posteriormente, los equipos irán a camarines y disputarán el partido de vuelta según lo establecido».
No obstante, esta medida queda sujeta a la aprobación final de la Delegación Presidencial, organismo que ya anunció las primeras sanciones tras los incidentes, imponiendo el derecho de admisión e impidiendo el ingreso al coloso de Ñuñoa a todos los hinchas que presenciaron el encuentro en la Galería Laguna del recinto viñamarino.