Mientras talentos locales como Kevin Herrera pelean cupos internacionales, la comunidad del monopatín en Antofagasta debe lidiar con infraestructura deficiente, recintos olvidados como el Skatepark Neruda y espacios levantados a pulso por los propios deportistas.
Antofagasta siempre ha sido cuna de grandes talentos urbanos, y el skate no es la excepción. Hoy, referentes locales como Kevin Herrera se encuentran en plena ruta clasificatoria, buscando llevar la bandera de la ciudad y del país a las competencias internacionales más exigentes del circuito. Sin embargo, el contraste entre el altísimo nivel de los deportistas y la precaria infraestructura que ofrece la capital regional es, por decir lo menos, preocupante.
En una reciente conversación con LigaSports, el propio Herrera desnudó una realidad que la comunidad skater local conoce de sobra: los espacios para la práctica de este deporte en la ciudad son altamente deficientes y están lejos de cumplir con los estándares para preparar a un atleta de alto rendimiento. «Yo me fui a vivir hace 5 años más o menos a Santiago, por el mismo motivo, por el tema de falta de oportunidades, falta de infraestructura… Los skateparks no son muy buenos aquí la verdad para poder hacer este deporte y sí falta mucho avance, estamos yo creo un poquito años atrasados aquí en la ciudad», confesó el patinador.
El caso más emblemático es el de la Plaza Bicentenario. Aunque en el papel figura como el único skatepark en «condiciones» operativas, la realidad en terreno es otra. Los propios skaters señalan graves deficiencias en su construcción, partiendo por el material utilizado en el piso, el cual no es el apropiado para el deslizamiento y la ejecución técnica, exponiendo a los deportistas a lesiones y limitando su progresión.
Si en el sector norte la infraestructura es inadecuada, hacia el sector sur el panorama es de franco abandono. El Skatepark Pablo Neruda, un recinto que en su momento prometió ser un polo de desarrollo deportivo, deja en evidencia una realidad preocupante, desaprovechando un espacio vital para alejar a los jóvenes de las calles y fomentar el deporte.
Ante la falta de recintos de calidad y el abandono institucional, ha sido la propia comunidad la que ha tenido que tomar las riendas. Espacios icónicos para los patinadores locales, como los «spots» del Parque Croata o los alrededores del Estadio Regional, se mantienen vivos por la autogestión de los chicos.
La comunidad también ha solicitado respuestas respecto a mejoras comprometidas para el sector del estadio, promesas que hasta la fecha siguen en el aire. Son ellos mismos quienes barren, reparan e instalan obstáculos para poder tener un lugar digno donde entrenar.
El mérito de talentos como Kevin Herrera y de las nuevas generaciones es doble. Se están forjando y alcanzando radares mundiales en una ciudad donde el talento sobra, pero donde las condiciones parecieran remar en contra.
El skate antofagastino está pidiendo pista, y ya es hora de que la ciudad esté a la altura de sus deportistas.