En un partido marcado por los dudosos cobros arbitrales, Santiago Wanderers cayó por 3-1 ante Real Madrid, que se consagró campeón de la Copa Intercontinental Sub 20.
El Decano entró con todo en el Santiago Bernabéu, algo que se vio reflejado en la expulsión de Alexander Dubó a los 25 minutos, tras un fuerte planchazo sobre Daniel Yáñez.
Cuatro minutos después, los españoles se pusieron en ventaja con un tiro libre ejecutado por el propio Yáñez. Sin embargo, en el complemento, los Caturros se afirmaron en cancha y lograron el rápido empate por intermedio de Christian Silva (49′), quien aprovechó un error de Mario Rivas en la zaga.
La escuadra dirigida por Felipe Salinas continuó batallando. Aunque los españoles tuvieron las mejores aproximaciones, la defensa chilena cumplió y logró contener los ataques del conjunto merengue. Sin embargo, el recién ingresado Fran Santamaría puso el 2-1 para los locales a los 80 minutos, en la antesala de una serie de polémicas decisiones del árbitro polaco Damian Sylwestrzak, quien ya había mostrado varias tarjetas amarillas a los chilenos a lo largo del encuentro.
En los minutos finales, Wanderers buscó el empate. Con más garra que fútbol, intentó concretar la hazaña, pero los caminos no fueron los indicados. Incluso, la vehemencia le pasó la cuenta y una de sus figuras, Christopher Valenzuela, terminó expulsado por doble amonestación a los 88′.
En el tiempo extra llegó otra decisión arbitral cuestionada. A los 92′, Sylwestrzak sancionó un penal a favor de Real Madrid tras una revisión del VAR. Para fortuna de los porteños, Fabiano Avello se estiró y contuvo el remate de Yáñez.
Posteriormente, llegó la expulsión de Benjamin Adasme por reclamos. Con tres jugadores menos en cancha, Wanderers intentó seguir luchando, pero no pudo contener los embates merengues. Finalmente, Roberto puso el 3-1 a los 98 minutos para el conjunto español.
Una derrota que duele en el puerto de Valparaíso, pero que también merece ser aplaudida de pie, porque el equipo luchó contra toda adversidad y, pese a estar en inferioridad numérica, puso contra las cuerdas al elenco merengue.