Hace diez años, Chile se consagró campeón de la Copa América 2015 en suelo nacional, logrando el primer título de su historia tras más de un siglo de espera.
La Roja llegó al torneo como anfitriona, precedida por su destacada participación en el Mundial de Brasil 2014, donde alcanzó los octavos de final y fue eliminada en un infartante duelo ante los locales, que se definió por penales.
Tras un largo camino hacia la final, eliminando a Uruguay en cuartos de final y a Perú en semifinales, el 4 de julio de 2015 se vivió una jornada histórica: Chile enfrentó a la Argentina de Lionel Messi en un repleto Estadio Nacional.
Allí con miles de banderas chilenas y millones de espíritus repartidos por el país y fuera de nuestras fronteras apoyaron al equipo de Jorge Sampaoli. La Roja a lo largo del encuentro realizó una brillante labor táctica, complementada de alta intensidad.
La Albiceleste tuvo una chance inmejorable en los últimos minutos del tiempo reglamentario: Ezequiel Lavezzi habilitó a Gonzalo Higuaín por el segundo palo, pero el delantero llegó exigido y erró el gol que pudo haber definido el título. El partido se fue al alargue, sin modificaciones, y luego a la tanda de penales.
Desde los doce pasos, Chile arrancó con un misil de Matías Fernández al ángulo. Luego, Lionel Messi y Arturo Vidal convirtieron sus tiros. Pero Higuaín, nuevamente, falló, enviando el balón por sobre el travesaño. Charles Aránguiz no titubeó y marcó el 3-1 a favor de Chile.
Claudio Bravo contuvo el penal de Éver Banega, dejando a La Roja a un paso de la gloria. Entonces, Alexis Sánchez tomó la responsabilidad final y selló el título con un sutil penal a lo Panenka.
El Estadio Nacional estalló de emoción, celebrando el fin de más de 100 años de frustraciones, la victoria ante un gigante del continente y el punto más alto de una generación dorada que ya había logrado dos clasificaciones mundialistas consecutivas.